La despedida del Carnaval, que habitualmente tiene lugar el miércoles de ceniza y que en esta ocasión se suspendió por la alerta por fenómeno meteorológico adverso, congregó la noche del jueves a cientos de portuenses que abandonaron sus llamativos y coloridos disfraces y optaron por el negro enlutado de las viudas. Acompañada por numerosas mascaritas, la comitiva fúnebre partió desde la Avenida Colón hasta el muelle pesquero donde tuvo lugar una exhibición pirotécnica mientras se quemaba la sardina en el mar.
Este año para su despedida la sardina -una reproducción gigante del pescado en esta ocasión confeccionada por los trabajadores municipales del Parque de San Francisco- vestía sus mejores galas en tonalidades azules, en homenaje al color que tanto a dado a los pescadores portuenses a lo largo de la historia.
En su último adiós la acompañaban numerosas mascaritas entre las que destacaban multitud de viudas tristes y desoladas, que, con gritos y desmayos, mostraban su dolor por la finalización de las fiestas carnavaleras. Peor cuando todo se convirtió en cenizas, los viudos y viudas bailaron hasta altas horas de la madrugada al son de la música que llenó el muelle de ritmo y alegría carnavalera.
Diario de Avisos
Santa Cruz de Tenerife
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