En las cumbres palmeras hay 55 cuencas abiertas por la erosión, que desembocan en cientos de cauces en los que se realizan labores de vigilancia
En los últimos cinco años, entre 1995 y 2010, la presión urbanística en los cientos de barrancos que atraviesan la Isla ha experimentado un notable descenso. Así lo acreditan los datos que maneja el Consejo Insular de Aguas de La Palma, órgano dependiente del Cabildo, que realiza un exhaustivo seguimiento a través de la labor de vigilancia e inspección por parte de un personal especializado que "trabaja por sectores y que conoce al detalle las zonas que tiene asignadas y los cambios que se producen".
Los datos técnicos que maneja el Consejo señala un sustancial cambio de comportamiento entre la población, una "concienciación" de los propietarios de fincas, casas y pajeros a orillas de los barrancos. En el último lustro estas familias han modificado prácticas "alegales" que durante años han sido generalizadas y que, según señala la normativa, suponen sanciones administrativas que oscilan entre los 600 y los 300.000 euros, en función de la gravedad de las mismas.
Fuentes autorizadas del Consejo Insular de Aguas detallaron que "el 90% de los casos en los que se comete una infracción por parte de vecinos o empresarios, éstos responden positivamente a las advertencias de los técnicos y el problema queda solucionado". Esta vía "de diálogo y entendimiento", explican los técnicos, es el camino más efectivo en una batalla constante por conseguir el cuidado medioambiental y la limpieza de los cauces de los barrancos palmeros, la única garantía de que las lluvias que caen en las cumbres de la Isla encuentren una salida natural "como ha ocurrido siempre y como va a seguir ocurriendo". "Es el único modo de que no se causen daños materiales y humanos entre la población, de evitar catástrofes".
El mensaje del Consejo Insular de Aguas es de optimismo, porque "además de que hay una mayor concienciación, los controles son permanentes". Constituyen herramientas fundamentales de este seguimiento los sistemas de información geográfica, llevado a cabo por el Gobierno de Canarias y el Cabildo con la sectorización de la Isla por zonas, lo que permite "contrastar periódicamente" toda la información. "Los datos antiguos y los actuales se superponen y sabemos qué cauces se están usando de forma ilegitima; se trata de recursos de control que nos permiten actuar pronto y evitar riesgos a la población por acciones que llevan a cabo particulares sin tener en cuenta las posibles consecuencias que puede tener para ellos mismos, para sus vecinos y para el resto de la población de toda una zona". En las cumbres de la isla de La Palma existen un total de 55 cuencas abiertas por la erosión, cauces que desembocan en cientos de pequeños y grandes barrancos que atraviesan la Isla.
Las comprobaciones técnicas indican que en municipios eminentemente agrícolas, la presión sobre los cauces suele producirse por la ampliación de zonas de cultivo. Mientras, en las zonas urbanas, es el ensanche de cuartos de apero, o la utilización de los barrancos como vertederos donde se arrojan todo tipo de residuos urbanos, la causa de la apertura de expedientes.
Diario de Avisos | Eugenia Paiz
Santa Cruz de La Palma
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